¿Por qué diciembre es un mes mágico para los cuidadores?

christmas-1892711_1920

¡Buenos días, amigos!

¡Ya ven! Nos plantamos en los últimos días de este año y con las Fiestas navideñas llamando a nuestra puerta. ¡Y esto me parece maravilloso!

Sé que hay gente que detesta estas fechas porque les resultan muy nostálgicas; o porque implican un ajetreo fuera de lo normal: visitas familiares, regalos que hacer, comidas a las que ir, muchos estímulos por doquier que agobian nuestros sentidos,…

Y también sé que muchos cuidadores de enfermos con Alzheimer (u otras enfermedades crónicas) llegan a estas fechas sin demasiadas ilusiones y ganas de celebraciones, porque les oprime el corazón ver a sus seres queridos tan inválidos, tan desahuciados por sus dolencias…

Es inevitable sentir más que nunca que faltan motivos para festejar algo cuando un familiar se encuentra en unas condiciones tan pésimas y nosotros, quienes estamos a su lado día tras días, estamos sencillamente agotados de tanta lucha diaria sin grandes resultados.

¡BENDITO DICIEMBRE CON SUS FIESTAS, SUS SOLSTICIOS Y SUS FINALES!

Pero ¿saben una cosa? Yo creo que diciembre puede ser un mes estupendo para obligarnos, a los cuidadores, a salir de la rutina, a ver la vida a través de un caleidoscopio de múltiples colores que nos irrigan las venas de entusiasmo, luces en tecnicolor y sonajeros de cascabeles 🙂 .

En efecto, amigos/as, diciembre es el mes más atípico del calendario, y puede ser el más festivo. Además, en algunas filosofías o religiones, como la kabalah, diciembre es el mes de los milagros : ) .

La tradición manda a redecorar nuestro hogar con adornos de toda clase y colores que nos recuerdan que hay muchas cosas que celebrar: la llegada de un nuevo inverno o de un nuevo verano —¡y con él que los días paulatinamente van ganado más horas de luz! ¡o ya estamos disfrutando de la calidez estival!—; el estar con la familia, el celebrar con los conocidos, el desearnos felicidad en estos días —¡de forma totalmente gratuita y solidaria!— ; y, por supuesto, que otro año más nuestro amado familiar enfermo sigue al pie del cañón, celebrando la Navidad con nosotros/as.

Todos sabemos que esta época del año, para bien o para mal, guste o disguste, impacta en nuestras emociones.

En diciembre es cuando somos conscientes de que la vida pasa ante nosotros, que los años se terminan, por muy inmóviles que estemos; y nosotros, con nuestra actitud, podemos pasar por la vida y aprovechar los momentos que nos regala.

santa-claus-1859660_1920

Y esa es otra palabra fundamental de este último mes del año: los regalos. Aquellos que damos y recibimos, los que son materiales y los que son emocionales. No existe momento más propicio que éste para agradecer lo que otros nos entregan, para entusiasmarnos con la idea de buscar un regalo ideal para otra persona y, sobre todo… para darnos un presente a nosotros mismos.

Porque nadie como uno/a conoce lo que realmente le gusta y anhela. Y porque nadie como un/a cuidador/a, que vive su vida a expensas de otra persona, necesita más que nunca demostrarse un sano amor propio haciéndonos un lindo regalo.

ENCENDIENDO EL ESPÍRITU NAVIDEÑO PARA ENCANDILAR EL ALMA

Yo lo tengo claro: si mi vida como cuidadora es una rutina llena de estrés, agotamiento emocional y desánimo constante, diciembre me obliga a plantarle cara a esa rutina y llenarla de cambios a todos los niveles.

Desde redecorar mis espacios cotidianos con luces multicolor, guirnaldas y adornos llenos de brillo, hasta llevarme a mí misma a realizar pequeños cambios en mi rutina personal. Eso incluye: ir a la peluquería para estar más presentable ^^ ; acudir a alguna pequeña fiesta con mi familiar; indigestarnos comiendo chocolate y turrones, de esos que nos hacen la vida más deliciosa ^^; animarnos a tentar al azar comprando algún número de lotería o alguna rifa con la esperanza de que nos caiga algo del cielo, … 🙂

Lo miren por dónde lo miren, estamos en el momento de levantar nuestro ánimo y celebrar el presente, es decir, ese afortunado regalo que tenemos de estar aquí y ahora, vivos/as y con los sentidos necesarios para poder disfrutarlo 🙂 .

Dejemos, pues, amigos/as, que el espíritu navideño más puro nos invada el alma y nos inunde de energía para sentirnos mejor, para sentir que vale la pena estar vivo y poder afrontar todos los desafíos y sufrimientos que se nos pongan por delante.

Y sí, convengamos que tener un enfermo de Alzheimer en nuestra familia no es la mejor circunstancia para estar de celebración, lo sé y lo padezco. Pero tener a ese familiar enfermo otro año más con nosotros, a nuestro lado, ¡ese es el auténtico motivo de celebración!

El día de mañana, cuando ya no esté con nosotros, cuando su dolencia finalmente lo derrote y nos gane la batalla, ya nada será igual. Será mejor, será peor,… Lo que está claro es que será distinto, como también nosotros seremos otras personas diferentes a las que somos hoy. De ahí la importancia de vivir de forma consciente el presente, amigos: porque el tiempo que pasa jamás se recupera.

imp-1889548_1920

Y, además, ya que mencionamos el presente, tengan presente (porque esto sí que es un regalo) que el Alzheimer afecta a la parcela cognitiva del enfermo, pero no a su mundo emocional. Así que segurísimo que ellos agradecerán que les contagiemos el espíritu navideño un año más, ya que eso le traerá muchos recuerdos del pasado 🙂 .

Así que, ¡no hay excusas que valgan! A pesar de las limitaciones que haya —que ya sé que son muchas— llenen sus días de luces de colores —pónganselas de bufanda si hace falta ^^—, minen su casa de gorditos vestidos de rojo pasión, enciendan velas aromáticas, invadan su hogar de muñequitos simpáticos y bolitas resplandecientes, cuelgen sus deseos para el próximo año en las ramas de un hermoso árbol de navidad, arménse con una buena botella de champán o lo que se tercie y disfruten de los últimos coletazos del año que se termina.

Por favor, salgan de la rutina gris que toda persona cuidadora sufre. Sino por convicción o motivación propia, al menos por solidaridad familiar o tradición social. ¡Si es que sobran razones para hacerlo! 🙂 .

Miren que, aquí donde me ven, yo era de las que odiaba estas fechas y me declaraba una objetora de conciencia en cuanto a las celebraciones navideñas. Y, sin embargo, tener a mi hermano con demencia me ha hecho cambiar el chip y ver las cosas desde otras perspectivas. Ya no puedo darme el lujo de rechazar estos momentos de alegría circunstancial y de regocijo social. Si no lo hago por mí, sí quiero hacerlo por mi hermano. Esto entra dentro de nuestros deberes como cuidadores, ¿no es cierto? 😉

En suma, ¡¡MUY FELICES FIESTAS, AMIGOS!! ¡¡FELIZ SOLSTICIO DE INVIERNO (para los que estamos en el norte)  o DE VERANO (para mis queridos amigos del sur)!! ¡¡Y, sobre todo, FELIZ Y PODEROSO AÑO NUEVO!!

Un abrazo muy fuerte para todos y espero que me cuenten qué planes tienen para estas Fiestas. ¡Se aceptan consejos sobre rituales y demás curiosidades! 😉

¡Gracias por estar ahí y compartir su tiempo conmigo! Es un auténtico honor y el mejor de los regalos ^^ .

¡Cuídense mucho, cuidadores! Nos vemos en el próximo año para seguir creciendo juntos 🙂 .

DOS CARACTERÍSTICAS BÁSICAS DE LOS BUENOS CUIDADORES: SER FLEXIBLES Y SER CREATIVOS.

image
El paso de una estación a otra nos enseña cómo el cambio forma parte de nuestra vida.

¡Buenos días, cuidadores!

En el día de hoy, quisiera compartir con ustedes una reflexión que tuve que comentar con una persona conocida que me preguntó hasta qué punto cambió mi vida desde que soy cuidadora a tiempo completo.

Entonces, tuve que pensar qué me quitó y qué me aportó el hecho de ser cuidadora y tratar de forma tan intensa con la enfermedad de Alzheimer… ¿Ustedes se ponen a pensar en algo así? ¿se centran solo en lo malo, acaso?

Yo definitivamente soy de las que siempre intento captar lo bueno que soy capaz de extraer de cada situación ^^, lo que suma en mi vida personal. Tal vez peque de ingenua o incluso de egoísta, ¡vaya uno a saber! Aunque, la verdad es que a la gente le sorprende que yo siempre aluda a la parte buena del asunto y lo que yo saco de beneficiosos, ¡ja, ja, ja! No sé por qué soy así, pero a mí siempre me gustó sopesar las cosas, encontrarles el lado positivo, porque yo creo que de todo se saca un aprendizaje.Lo que está clarísimo es que para mí ser así es una necesidad, una forma de mantener a tope mi salud mental ^^.

Y, en este sentido, hay dos aptitudes personales que me ha permitido desarrollar mi faceta de cuidadora: ser una persona más flexible y ser más creativa. ¡Y créanme que de ambas cualidades siempre anduve escasa! ¡ja, ja, ja!

¿POR QUÉ ES INDISPENSABLE SER FLEXIBLES CUANDO SOMOS CUIDADORES?

Ya lo afirman los profesionales del ámbito psicológico que  una muestra clara de inteligencia emocional es la flexibilidad, el sentido de la adaptación y la capacidad de resiliencia —es decir, el ser capaces de fortalecernos tras cada adversidad que encontremos en la vida —, son todos aspectos fundamentales para alcanzar un fuerte  y sólido desarrollo emocional. Se trata, pues, de tener una mentalidad abierta a los cambios, a los novedades.

Y cuando vivimos con una persona con Alzheimer… ¿qué podemos decir de nuevo? ¡Lo cambios de humor, de estado de ánimo, de realidad, son constantes, ¿verdad? Esta demencia es un carrusel de nuevas situaciones, con necesidades que se incrementan a lo largo de las diferentes etapas de esta dolencia y delirios inusitados que nuestro enfermo nos expone en medio de sus olvidos y realidad mental paralela.

Así que, lo dicho: estoy convencida de que para quienes somos cuidadores de una persona con alzheimer, poseer un alto grado de flexibilidad puede llegar a marcar la diferencia en el desarrollo óptimo de nuestra tarea, porque nos evita que la sensación de estrés o de ofuscación nos agarre desarmados y, al mismo tiempo, seamos más comprensivos con los enfermos. No sé hasta qué punto los cuidadores salimos ganando —ya que la amargura de presenciar algunos episodios demenciales sigue ahí —, pero sí es seguro que nuestro familiar va a agradecer cierta capacidad de aplomo y  sosiego en nosotros.

umi

Por otro lado, en lo que concierne a nuestra vida particular, los cuidadores experimentamos fuertes limitaciones de movimiento y sociabilidad, hasta el punto de tener que empezar una nueva etapa personal casi desde cero, renunciando a nuestra actividad laboral o nuestros hábitos comunes. Y qué decir tiene que los diferentes cambios de humor de nuestro familiar minan inevitablemente nuestro ánimo: nos abruman y nos descolocan a partes iguales. Por eso es tan importante trabajar nuestra inteligencia emocional y aplicarla en nuestra vida diaria con el fin de, no solo no caer en la desesperación, sino también saber extraer todo lo positivo.

Nunca debemos olvidar la certeza de que “todo pasa”, nada es para siempre e indudablemente, han de venir tiempos mejores. Y si siguen viniendo tiempos malos… bueno, al menos ya estamos más entrenados en capacidad de resiliencia para salir airosos de ellos 😉

Entiendo que es muy difícil poner buena cara ante tanto dolor y sacrificio, pero, ¿conocen aquel dicho que dice lo que no mata, fortalece? ¡Pues de eso se trata!

¿Y POR QUÉ ES FUNDAMENTAL HACER USO DE LA CREATIVIDAD PARA LOS CUIDADORES?

Como les comentaba anteriormente, lidiar con la enfermedad de Alzheimer nos obliga a dejar de la lado el pensamiento racional, así como echar mano de lo consabido. Todo resulta confuso, delirante e ilógico. El hecho de que nuestro enfermo desaprenda constantemente todo lo que fue aprendiendo a lo largo de su vida, ya es visto como una locura. Pero si además añadimos los episodios de viajes mentales al pasado, paranoias, alucinaciones e invenciones varias, más que nunca cabe a los cuidadores estar preparado para las situaciones más esperpénticas y desconocidas hasta entonces. Y ser empáticos, muy muy comprensivos con el mundo interior de nuestro enfermo… lo cual no es nada sencillo.

Por eso resulta tan relevante ser personas creativas. Hacer uso en cantidades industriales del llamado pensamiento lateral o divergente, que no es otro que aquel que nos exige acudir a  una perspectiva original a la hora de entender situaciones y buscar soluciones a las mismas, más allá de la lógica corriente. Y si no tenemos agudizado este talento, no queda otra que entrenarlo.

Pensemos en que es muy, muy complicado tratar de razonar con una persona con demencia encolerizada, obstinada en su confusión o alucinación. Y en estos casos, es primordial que el cuidador agudice el ingenio y busque rápidamente la forma de calmar a su enfermo, de evitar que se produzcan episodios desagradables —principalmente el abandono del hogar por parte del paciente— y, al mismo tiempo, que el cuidador no se sienta desbordado por la incomodidad que producen estas situaciones críticas.

¿Acaso no es la enfermedad de Alzheimer un nido mental de situaciones y pensamientos inverosímiles, confusos, incomprensibles y desconcertantes? ¡Una regresión vital y un desaprendizaje progresivo en toda  regla, que rompe con todo comportamiento racional para dejar lugar a lo absurdo! Así pues, no queda otra que aprender a ser absurdos ^^, lo cual, amigos míos,requiere grandes dosis de originalidad.

En definitiva, el funcionamiento del pensamiento creativo nos lleva a buscar respuestas especiales a las preguntas de ¿de qué (otra) forma podría  haberme enfrentado a esto?, ¿cómo podría sacar adelante esto?

RECURSOS PARA ENTRENAR LA CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN Y LA CREATIVIDAD

Yo, que siempre fui de ideas fijas y mente rutinaria — o sea, era un cero a la izquierda en cuestión de flexibilidad o creatividad — he tenido en mi experiencia como cuidadora un excelente aprendizaje en cuanto a ser más flexible y permitir que la vida fluya sin tantas limitaciones y cortapisas. No obstante, también me ayudó mucho leer en estas circunstancias involuntarias libros y artículos de autoayuda o inteligencia emocional, así como ver vídeos, páginas web o escuchar programas de radio que aborden estos temas como si de un cuento se tratasen (o incluso, les confieso una pasión que poseo y que me ha ayudado mucho también: la astrología ^^, no la convencional en plan predictora, sino aquella aplicada de una manera sabia y autodirigida). Actualmente existen numeroso material textual o audiovisual dedicado a este sector. Les comparto unos pocos de los mucho que conozco y utilizo:

  • CITA CON LA NOCHE. Un programa de radio lleno de filosofía positiva.
  • EL VASO MEDIO LLENO. Una página web llena de entusiasmo y buena onda.
  • EXPLORANDO IDEASUn programa de radio canadiense maravilloso cuya finalidad es despertar nuestra consciencia creativa.
  • SER MÁS CREATIVOS. Un curso virtual impartido por la Universidad Nacional Autónoma de México, compuesto por numerosos vídeos interesantes y amenos que nos ayudan a potenciar la fluidez de ideas y desarrollar la creatividad.
  • EL ALQUIMISTA, libro escrito por Paulo Coelho, o EL PRINCIPITO, de Antoine de Saint-Exupery son ejemplos, de entre otros muchos, de una lectura inspiradora que nos enseña a ir más allá de lo vulgar, los límites y las dificultades para conseguir superarnos en el camino de nuestra existencia.

¡Y miles recursos más que hay por ahí! 🙂

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Indagar en este tipo de publicaciones puede ser de gran ayuda a la hora de despertar nuestro poder interior y dejarnos influenciar por una actitud positiva. De veras que en ella está la clave de nuestro bienestar y, por extensión, del bienestar que le aportemos a nuestro enfermo.

Además, amigos, lo bueno de estas dos sugerencias es que en muchos casos permiten un aprendizaje a través de la audición, sin necesidad de que tengamos que estar quietos en un mismo sitio y con nuestra vista pegada en una página. De hecho, yo aprovecho la hora de hacer la comida o irme a dormir para escuchar algunos de estos programas mientras mientras preparo las comidas o intento conciliar el sueño o  😉 .

En definitiva, queridos amigos, si como cuidadores estamos abocados a reinventar la realidad acorde con la de nuestro familiar y convivir con la fabulación que despliega la enfermedad de Alzheimer, mostrarnos predispuestos para hacer uso del pensamiento creativo y salirnos de lo lógico y convencional nos ayuda a afrontar muchos obstáculos de nuestra vida diaria, en todos los ámbitos y momentos, toda vez que nos enseña a convertirlos en experiencias y estrategias que podremos utilizar en aquellas situaciones de estrés elevado, para que el pánico o la desolación no nos desborde.

Espero que mis humildes consejos les sean de ayuda en su trabajo de cuidadores, pero especialmente para sentirse mejor y reforzar su autoestima y su optimismo.

Cuídense mucho, cuidadores. Un abrazo muy fuerte.

¡Hasta la próxima!